“Con el paciente siempre hay que trabajar en un clima de confianza” #UnReToDeTodos

María Soledad Casasola lleva ejerciendo la enfermería desde hace 35 años. Actualmente es la jefa del servicio de Atención al Paciente del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid. También es colaboradora del Grupo de Tabaquismo de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), lo que le llevó a participar en la jornada: “Dejar de fumar: Un reto de todos”, organizada por la fundación Más que Ideas. Hemos hablado del tabaquismo, de la atención al paciente y del papel de enfermería en estos ámbitos.

Soledad Casasola en la jornada Dejar de fumar

Participantes en el coloquio: “Buenas prácticas en las intervenciones de deshabituación tabáquica”, en el que intervino María Soledad Casasola. Fotografía de la Fundación Más que Ideas.

¿Cómo es el abordaje del tabaquismo desde la enfermería?

La enfermería está en la primera línea de batalla. Muchas veces, tenemos oportunidades de oro para abordar al paciente y hacer intervención secundaria o terciaria, es decir, cuando la enfermedad ya se ha desarrollado.

Es importantísimo aprovechar estas oportunidades. Además, nuestra actividad como enfermeras hospitalarias nos permite estar con el paciente permanentemente, las 24 horas. Nos dividimos en turnos, pero tenemos tiempo suficiente porque estamos constantemente interactuando con el paciente.

En estos años, me he dado cuenta que un consejo sanitario en el momento del ingreso hospitalario tiene mucho mayor impacto en el paciente que cuando haces las mismas recomendaciones en un paciente sano que va una consulta.

¿Cuánto peso tiene aquí la relación con el paciente?

La relación con el paciente es muy importante, no solo en la patología tabáquica sino en cualquier otra patología que se aborde. Con el paciente siempre hay que trabajar en un clima de confianza. De no ser así los efectos terapéuticos no llegan, muchas veces, a buen puerto.

Según me describen los pacientes, la relación enfermera-paciente es muy cercana y próxima. A veces, me confiesan que utilizan la enfermería para preguntar asuntos que no han entendido técnicamente a los médicos.

Has estado 30 años ejerciendo como enfermera de base, lo que te habrá dado una perspectiva interesante y útil en la atención al paciente…

Era otra faceta que yo quería experimentar. He sido enfermera en muchos ámbitos sanitarios: enfermería rural -trabajando cerca del paciente, e incluso dentro del domicilio del paciente-; enfermería del trabajo y urgencias.

Creo que, como enfermera, he tenido mucha suerte trabajando en varios terrenos porque me ha permitido conocer muy de cerca al paciente. Conoces no solo su patología, también sentimientos, emociones, problemas familiares y personales. Te das cuenta de muchos factores que influyen en la forma de atender.

Otro de mis grandes aprendizajes es que una persona, ante la enfermedad, no está solo. No pierde a su familia. Por eso, es muy importante atender al paciente y a su nexo de unión. Muchas veces el paciente sufre por la angustia y el desconsuelo que pueda provocar su enfermedad en su familia. Al final, te das cuenta que los pacientes te enriquecen mucho.

Y todos estos aprendizajes los aplica ahora en la atención al paciente…

Claro, y la experiencia está siendo buenísima. Es otra dimensión de la relación con el paciente que no conocía y que me está aportando muchísimo. Te das cuenta de la importancia de dejar que el paciente se exprese, sin interrupciones. A veces, al decirle que vas a intentar solucionarle el problema el paciente se siente aliviado, aunque previamente hubiera venido enfadado. Es tu actitud y ellos la perciben. Intentas que el paciente se vaya satisfecho.

Y, ¿cómo se mide esta satisfacción del paciente?

Con encuestas de satisfacción que lleva a cabo la Comunidad de Madrid anualmente en los que se miden una serie de parámetros. Con estos resultados, se planifican los próximos años para intentar mejorar en todos aquellos campos en los que la satisfacción del paciente pueda estar un poco mermada.

Medir es importantísimo para organizar y trabajar en función de las necesidades del paciente. Es paciente tiene que ser el centro del sistema y nosotros, los profesionales sanitarios, debemos de trabajar para lograr que sea así.

¿Cómo se solventan los puntos de dolor?

En primer lugar, conociendo la opinión del paciente y escuchándole. Hay muchas cosas que, nosotros, no vemos porque somos profesionales inmersos en una actividad rutinaria diaria. Por eso, necesitamos la visión del paciente, desde fuera.

Cuando escuchas al paciente, te das cuenta que, por ejemplo, quizá no sea imprescindible administrar un fármaco a las 4 de la mañana, interrumpiendo el sueño del paciente. Si se puede solventar, lo haremos para mejorar la experiencia del paciente. Intentamos poner todos los medios para solucionar estos problemas.

También es importantísimo implicar a todo el personal sanitario del hospital porque mejorar la experiencia del paciente es un trabajo de todos. Su satisfacción es lo que nos mueve.

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