“El médico tras la verdad (o lo que más se parece a ella)”

Llevo algo más de un mes formando parte de la redacción de “Esto es vida!“, una apuesta por los contenidos de salud de La1, de TVE. Un programa diario, que pretende dar voz a los pacientes y concienciar sobre las patologías crónicas, que me ha permitido seguir muy de cerca a uno de los galenos que conducen el programa: Luis Miguel Benito de Benito; un especialista del aparato digestivo, autor del libro “El médico tras la verdad” (O lo que más se parece a ella)”.

Pie

Luis Miguel Benito, autor de “El médico tras la verdad”, en la presentación del programa “Esto es vida!”

Una obra que llama especialmente la atención porque, a pesar de estar escrita hace varios años, sigue, a grandes rasgos, vigente. En ella, Luis Miguel Benito explica su visión sobre temas tan esenciales, como la relación-médico paciente, la figura del galeno o la ley la autonomía del paciente.

No me resisto a compartir algunas de las reflexiones que plantea Luis Miguel Benito sobre el enfoque paternalista de la medicina. Parafrasea, para explicarlo, el lema absolutista ‘todo para el pueblo, pero sin el pueblo’ porque “antaño el médico buscaba lo mejor para el paciente, pero sin contar con su opinión. La actitud paternalista del médico que decidía lo que era lo mejor para el paciente y actuaba sin apenas dar explicaciones (se suponía que el paciente era demasiado torpe para comprender el alcance de tales medidas) ha sido superada poco a poco”.

El autor, comenta además, la postura defensiva que adoptan algunos médicos, “sobre todo ante el paciente que ‘pregunta demasiado'”. Y matiza que “todavía quedan médicos que despachan a los pacientes sin un informe, ni un papel, ni unas letras, o que incluso recogen y archivan todos los documentos que les aportan los pacientes sin devolverles ni uno, como si dar información al paciente fuese alimentar al enemigo”.

Es interesante como, en cierta medida, Luis Miguel Benito humaniza la figura del médico, planteando la posibilidad de que, como cualquier otro profesional que ejerce su labor, pueda albergar dudas en la prescripción: “Hay que considerar que una gran parte de la eficacia terapéutica está en la firmeza y seguridad de la prescripción. Sobre todo en los trastornos funcionales, la actitud dubitativa del médico es poco convincente y tranquilizadora. […] Hemos de combinar, por tanto, una cierta postura de convencimiento de cara al paciente por ser terapéutica, aunque en nuestro interior alberguemos la duda, pero quizás no debemos exteriorizar esa duda por el bien del paciente”.

El médico tras la verdadPor supuesto, analizar la relación médico-paciente, en profundidad, conlleva, inevitablemente, mencionar la ley de la autonomía del paciente, que “reivindica para el usuario de la sanidad un papel más activo en la toma de decisiones que le atañen. Y le reconoce la mayoría de edad del paciente; de modo que ya no se sostiene el paternalismo que dominaba la relación médico-paciente en el pasado”.

Y en este punto, Luis Miguel Benito de Benito, plantea un debate interesante: “Si tenemos delante un paciente con el que no nos entendemos, o en cualquier caso, si sospechamos que nuestra capacidad pedagógica no está acorde con su capacidad de comprensión, ¿podríamos recusar al paciente?” El autor explica como esto la ley de autonomía del paciente no se pronuncia: “es una ley para defensa del paciente. El Derecho apenas contempla la posibilidad de que el médico no acepte pacientes. Algo hay sobre rescisión de obligaciones que se objetiva animadversión, mala fe o falta de confianza”.

El autor reivindica la necesidad de crear una “‘Ley de Autonomía del Médico’, aunque sólo fuera por decir que, como ciudadanos tenemos los mismos derechos. Los médicos, mal que nos pese, no disponemos a día de hoy de una ley que nos reconozca el derecho de admisión”. Y reflexiona: “mas si las relaciones médico-paciente avanzan cada vez más, en el sentido mercantilista, este derecho debería contemplarse como en cualquier actividad comercial. O por lo menos, ofrecer una salida comercial airosa a quien sólo se le reconocen obligaciones pero no derechos”.

En definitiva, para Luis Miguel Benito “en la regulación de la relación médico-paciente, la ley es claramente asimétrica cuando contempla la posibilidad de que el paciente pueda cambiar de médico pero el médico no pueda cambiar de paciente”.

Leave A Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *