“En unos años, será mala praxis no consultar con la inteligencia artificial en la consulta”

El pasado jueves, Campus Sanofi organizaba el webinar Big Data e Inteligencia Artificial en el ámbito de la salud”, una clase magistral impartida por el neurólogo y subdirector del Instituto de Investigación en el Hospital Ramón y Cajal de Madrid, Ignacio Hernández Medrano. Una charla de una hora de duración, indispensable para los interesados en la eSalud y en las posibilidades que esta tiene.

Ignacio Hernández Medrano también es ponente de TEDxMadrid

Ignacio Hernández Medrano también es ponente de TEDxMadrid

Explicaba fácilmente cómo funciona el Big Data: “En la feria de ganado de Illinois, se hizo un experimento: Mostraron una vaca a 3 expertos en ganado y les preguntaron cuánto pesaba. Se anotó en un papel sus respuestas, que se acercaban al peso real de la vaca, pero ninguno de ellos acertó exactamente… Sin embargo, se hizo la misma pregunta a los visitantes de la feria que, obviamente, no eran expertos: familias, ancianos, niños… e iban anotando las diferentes respuestas, siendo algunas de ellas auténticos disparates. Pero finalmente, cuando se hizo la media de todos los datos obtenidos, el resultado era exactamente correcto”. En palabras de Ignacio H. Medrano:  “Cuando muchas personas se ponen a trabajar o a pensar sobre una misma cosa, hay determinados ámbitos (no todos) en los cuáles, el resultado se acerca mucho a lo correcto, a la verdad”.

¿Por qué es importante el Big Data?

En la charla se habló de la gran acumulación de datos que estamos viviendo: “En 2014 y parte del 2013, se subió a Internet el 90% de todo lo que jamás se ha subido”. Explicó que la clave para entender hacia dónde va el mundo es pensar en términos exponenciales: “Creamos Internet y somos capaces de acumular exponencialmente una gran cantidad de conocimiento; pero hasta ahora no éramos capaces de computar y gestionar dicho conocimiento. En 2015 hemos alcanzado la capacidad computacional necesaria para ello”.

Recomendaciones a la industria farmacéutica

Hernández Medrano explicó como con los supercomputadores “nuestra capacidad de producir fármacos es exponencialmente mayor”. Y prosigue: “El esquema clásico estimaba que para [lograr] una nueva droga se necesitan 1.000 millones de dólares y una década. Ahora es posible empezar a eliminar fases. Hoy en día somos capaces de probar hasta 10.000 reacciones en 10 horas. De esta forma, algo que no era rentable, como el descubrimiento de fármacos para enfermedades raras, ahora si lo es, tanto en tiempo como en dinero”.

El ponente explicó que con la tecnología Big Data, el sector farmacéutico tiene una oportunidad de oro: “Recomendamos que la industria farmacéutica se mueva hacia un modelo Amazon. Al gigante de la logística mundial le va muy bien porque tiene un modelo de negocio long tail. Existen muchos artículos que compra poca gente pero que en total suman mucho mercado: el 57% de sus ventas”.

Y explica: “Probablemente, si los fármacos se amazonizan conseguiremos algo similar, especialmente con las enfermedades raras. Pocos tratamientos para pocos pacientes, pero que en conjunto hacen que sea rentable; porque ahora tenemos estas técnicas”. Hernández Medrano apuntaba que “los laboratorios farmacéuticos se están dando cuenta de esto. Por eso se alían con empresas tecnológicas y de robótica”. Anticipa, que cada vez vamos a ver más colaboraciones de este tipo.

¿Qué soluciones aporta el Big Data en salud?

Ignacio Hernández Medrano es uno de los fundadores de Savana, que pretende transformar la sanidad con Big Data e Inteligencia Artificial

Ignacio Hernández Medrano es uno de los fundadores de Savana, que pretende transformar la sanidad con Big Data e Inteligencia Artificial

Ignacio Hernández Medrano relataba que “en 2020, por el crecimiento exponencial del conocimiento, habrá 200 veces más información médica, por especialidad, de la que un médico puede absorber. Cada vez cuesta más estar actualizado, porque la información médica se dobla cada 5 años. Y se calcula que harían falta 21 horas al día para leer todos los papers que se publican de tu especialidad”. Y confiesa: “En realidad, no tenemos tiempo y no lo estamos haciendo. Por eso, cada vez se pone más en duda la medicina basada en la evidencia, al menos, como suficiente por sí misma. De esta manera, nos estamos alejando del mejor cuidado y de los mejores standares posibles”.

Pero también explicaba la solución que habían encontrado y que se materializaba en el proyecto Savana, que corresponde con la actual Medroom, empresa de la que es fundador: La solución se basa en combinar 3 tecnologías:

  • Historias clínicas digitales, donde tenemos muchísima información útil: “Aquí es dónde los médicos acumulamos la mayor parte de nuestro conocimiento, y es un Big Data que ya está creado desde hace bastantes años. Tenemos la buena costumbre de anotar aquello que le ocurren a nuestros pacientes”.
  • Capacidad de computación y búsqueda en esas historias, alcanzado ya en 2015.
  • Inteligencia artificial que soluciona un problema extra: “las historias clínicas están desordenadas y escritas en texto libre, en lenguaje natural. Aquí necesitamos la inteligencia artificial, que cada vez entiende mejor el lenguaje humano. De esta manera, podemos descifrar esa información médica, en texto libre, para empezar a obtener datos que sean relevantes”.

En definitiva, Medroom es un programa de soporte a la decisión médica: “Supongamos que soy un médico de familia y tengo delante a una paciente de 40 años, embarazada y migrañosa. Necesita un tratamiento pero sé que no puedo ponerle ciertos principios activos y quiero saber cuál es la mejor opción: Cuando hago clic estoy consultando miles de historias clínicas por especialidad (o por el criterio que necesite) y recibo la información de mi entorno”-explica Ignacio Hernández Medrano.

El ponente explica que esta solución “es medicina generadora de evidencia, una nueva capa de conocimiento que se superpone a la medicina basada en la evidencia. Es la primera vez que la inteligencia artificial apoya al médico en la consulta o en la investigación, en tiempo real. Busca agilizar problemas clínicos que tenemos todos los días”.

Big Data y oportunidades en el mundo de la genética

La secuenciación Portada de la Revista Time

Secuenciar el genoma humano llevó a Craig Venter y Francis Collins a la portada de la Revista Time

Ignacio Hernandez Medrano explicaba que la tecnología Big Data es también una gran oportunidad en el mundo de la genética: “Secuenciar el primer genoma, en 2001, costó 100 millones de dólares, y el último ha costado 300 dólares. Cae su precio de forma exponencial. Esta caída, sumado a la capacidad de unir todos esos genomas y de sacar conclusiones tipo Big Data, va a revolucionar por completo la medicina. Es una tendencia imparable. En muy poco tiempo, todos estaremos secuenciados”

El ponente adelantaba que “el futuro es combinar riesgo genético con monitorización de la enfermedad crónica. Si somos capaces de esto, será el fin de la medicina poblacional y del ensayo clínico: la medicina será totalmente invididualizada”.

Hernández Medrano contaba como cada vez vamos a capturar más datos de nuestro cuerpo: “Hablamos del quantified self, una tendencia en la que intervienen los wearables: instrumentos y herramientas que sirven para capturar datos de nuestra vida diaria”. Y destacó que “cuando algunas empresas nos venden un wearable de 50 o 100 euros para medir nuestras constantes vitales, cuando salimos a correr, o nos despertamos… no pretenden únicamente ganar dinero con el gadget. El plan es mucho más magnífico: necesitamos cruzar datos fenotípicos con datos genotípicos, para realmente poder hacer un buen Big Data; y, de esta manera, conseguir avances fuertes”.

Con el Big Data y la Inteligencia artificial aplicada a la salud, ¿se va a automatizar la asistencia sanitaria?

Hernández Medrano explicaba que “probablemente, durante bastantes años, existirá una combinación entre la mejor inteligencia humana (sospecha clínica, el patrón rápido…) y aquello en lo que los humanos somos muy malos: recordar efectos adversos, tratamientos, interacciones… En esa combinación estará la magia”. Y matiza: “En unos años, será mala praxis no consultar con la inteligencia artificial [en la consulta], de la misma manera que hoy puede ser mala praxis no pedirle a un paciente una resonancia magnética. Es solo cuestión de tiempo y de algoritmos”.

El ponente también habló del papel antropológico, e incluso chamánico, del médico. Y parafraseó aquello que tantas veces dice Julio Mayol: “Para conseguir que un robot sustituyera completamente al médico, necesitaríamos que el robot reprodujera las emociones que sentimos cuando un paciente está enfermo. Ya que cuando estamos enfermos, nos nos gusta tocar ningún aparato: nos gusta que venga una persona y nos diga lo que tenemos que hacer. Y eso está muy lejos de que se automatice por completo”.

Eso sí; Ignacio Hernández Medrano pronostica que “en el futuro vamos a ser más gestores de datos e interpretadores inteligentes y conscientes, que diagnosticadores”.

 

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