“La industria farmacéutica está empezando a preocuparse por qué problemas tiene la gente y cómo les puede ayudar”

Jaime del Barrio es uno de los médicos más influyentes en el panorama digital español. Tras de sí, tiene una carrera que le ha permitido conocer diversos ámbitos del sector sanitario, dándole una visión global privilegiada: ha ejercido la atención sanitaria, ha sido Consejero de Sanidad y Servicios Sociales del Gobierno de Cantabria -entre otros cargos de responsabilidad en la Administración Pública-, director general de Instituto Roche y actualmente es senior advisor en EY, impulsando el área de Life Sciences y de Healthcare.

j_del_barrioEl pasado jueves, Jaime del Barrio participaba en un #CaféBiotec sobre “El papel de los influencers en BioCiencias” con ponentes de la talla de Ángela Bernardo, Javier Fernaud, José Antonio Plaza, Carlos Hidalgo o Baltasar Lobato. En el encuentro se habló de la fiabilidad y credibilidad de los influencers en biociencias, la formación digital y el cambio del modelo asistencial. He perdido ya la cuenta de cuántas veces he podido entrevistar a Jaime del Barrio, pero siempre son un verdadero aprendizaje.

En esta edición de #CaféBiotec se ha hablado, entre muchas otras cosas, de cómo está cambiando el modelo asistencial…  

Es un cambio cultural que está ocurriendo ya. Históricamente, la industria farmacéutica producía medicamentos que han tenido un impacto importante en la salud: vivimos más, hay enfermedades que se han cronificado… Ahora mismo, la industria farmacéutica está empezando a preocuparse por qué problemas tiene la gente y cómo les pueden ayudar.

De hecho, cuando la industria farmacéutica y tecnológica sanitaria se sienta con la Administración ya no discuten del valor de los medicamentos en cuanto al precio. Ahora se habla del valor añadido y de cómo ese medicamento va a cambiar la tendencia de una determinada enfermedad.

Es más, cuando se aprueba un medicamento, se decide un precio de salida por el que se va a financiar. Antes la Administración adquiría un medicamento y simplemente lo dispensaba. Ahora, vamos viendo, mes tras mes, qué resultados en salud tiene el impacto de ese medicamento. Y en base a eso, la Administración paga o no el valor económico que en su momento había decidido.

También existen en el sector, por ejemplo, modelos de riesgo compartido, en los que la industria farmacéutica aporta la medicación de manera gratuita y no es hasta que se obtienen unos determinados resultados, cuando se empieza a financiar. Si no se consiguen los efectos en salud, la industria farmacéutica se compromete a devolver el dinero cobrado.

¿Se está apostando más por el modelo beyond the pill?

Sí. El modelo beyond the pill está cogiendo fuerza. Otra cosa es cómo aterrizarlo porque a nivel empresarial, la industria farmacéutica sigue siendo muy tradicional y compartimentada, pero está cambiando. Y también exige cambios en la Administración, como su forma de contratar con los proveedores. Sigue teniendo unas leyes muy rígidas, muy de otra época.

Venimos de una época con un modelo sanitario pensado para tratar la enfermedad aguda. Ahora estamos pasando a un modelo de enfermedad crónica, que nos va a acompañar. Y tanto Administración, como proveedores como pacientes tenemos que trabajar juntos. Eso significa nuevos modelos de entendimiento, sentarse, evaluar, medir, comparar… No cabe duda que todo puedo pueden facilitarlo las nuevas tecnologías: emisión de datos en tiempo real, dispositivos móviles…

De hecho, lo que caracteriza nuestra época es la gestión de los datos. Datos que ahora mismo se aportan desde la Administración, a través de historias clínicas, registros de pacientes –debidamente anonimizados y segmentados-. Estamos viendo tendencias, es decir, en los próximos años una determinadas franjas de edades van a padecer un determinado tipo de enfermedad, de situaciones que necesitan un fármaco, un diagnóstico, un aplicación médica… Esto está cambiando.

¿Ha empujado la digitalización el concepto beyond the pill?

Sí, pero avanza mucho más despacio de lo que a mí me gustaría. Porque el sector de la salud no está todavía digitalizado. Sigue habiendo 17 servicios regionales y cada uno de ellos tiene su propio sistema informático… Hoy en día, con nuestro smartphone no podemos acceder a nuestro historial médico como paciente pero puedo tener acceso a mi cuenta bancaria. Tenemos que avanzar más rápido.

¿Facilitan los influencers que se avance más rápido? ¿Ejercen cierta presión?

Creo que los influencers deberíamos promover mucho más la salud digital. Está yendo más rápido en otros sectores, ¿por qué avanza tan despacio en salud? Tenemos ciertos factores como la privacidad o la seguridad, pero ya está resuelto. No deja de ser una excusa de la resistencia al cambio.

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