“Es importante para el paciente oncológico que el equipo médico y enfermero sea accesible” #JornadaFH

El pasado 26 de enero, tuvo lugar la VII Jornada de Excelencia en Farmacia Hospitalaria titulada: “El paciente integrado en el sistema”, organizado por la Fundación Merck Salud y la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH).

Fue un evento inspirador donde pude conocer al Dr. Alfredo Carrato, catedrático y jefe de servicio en Oncología Médica del Hospital Universitario Ramón y Cajal, a quién tuve el placer de entrevistar. Hemos hablado de los resultados que reporta el paciente en los ensayos clínicos, de cómo la eSalud puede mejorar la seguridad del paciente y la eficacia del tratamientoy del burnout de los profesionales sanitarios

Ha dicho en su charla que el cáncer es una enfermedad del envejecimiento. ¿Qué le sucede, entonces, a nuestro material genético?
Con el paso del tiempo, nuestro material genético se va deteriorando como consecuencia de la agresión que ejercen sobre él causas externas: radiación ionizante, productos biológicos, virus…

Cuando somos jóvenes, somos capaces de reparar los daños porque nos funcionan bien todos nuestros sistemas, pero en el momento en el que nos hacemos mayores perdemos esta capacidad de reparar nuestro material genético. Al final, esto produce inestabilidad en los cromosomas y puede producirse un cáncer.

Por eso, el cáncer es una enfermedad del envejecimiento. De hecho, lo normal es que sea a partir de la cuarta década cuando salgan los tumores. Por supuesto, también existe el cáncer infantil, pero una de las causas que lo produce son las malformaciones genéticas.

Si el cáncer es una enfermedad del envejecimiento, ¿por qué hay tan pocas personas mayores en los ensayos clínicos?
En los ensayos clínicos se pretende demostrar el beneficio de un determinado fármaco y casi nunca hay un porcentaje superior al 20% de pacientes mayores de 70 años. Es paradójico ya que el momento del diagnóstico de los cánceres más frecuentes ronda, como media, esta edad.

Después, en muchos casos, tienes que aplicar ese tratamiento en pacientes mayores. Eso puede llevar a toxicidades inesperadas o situaciones que no están recogidas en el ensayo clínico porque la representatividad de estos pacientes mayores es escasa.

Además, los pacientes seleccionados en los ensayos clínicos suelen tener un estado general excepcional, sin ningún problema de malfunción de órganos, comorbilidades… No suele ser así en la vida real: las personas de 70 o 75 años suelen tener alguna enfermedad concomitante, alguna malfunción de órganos…

Ha dejado claro la importancia que tienen los TRO, los resultados que reporta el paciente en los ensayos clínicos…
En los ensayos clínicos, los TRO es una herramienta que permite, de una manera más precisa, informar al médico, especialmente porque se lleva a cabo de una manera más continua. Imagínate que a un paciente le ponen quimioterapia y acude a consulta cada 3 semanas. Lo que le ha pasado el día 2,3 y 4… ya se le ha olvidado cuando esté delante del oncólogo. Nos acordamos de lo más llamativo, pero no del detalle.

Esto se evita con los TRO, que hacen hincapié en la calidad de vida, estado general y otros parámetros del paciente. Son muy importantes porque te permiten saber cuál es el precio, en toxicidad, que el paciente está pagando por tomar el tratamiento.

Además, es una manera de involucrar al paciente de una manera más directa en el ensayo clínico y establecer una relación más estrecha entre el médico y el paciente. Tienes contacto con él con más frecuencia. Además, cada vez que el paciente necesita algo, te pones en contacto con él. Por eso, los TRO pueden mejorar mucho nuestra práctica asistencial.

¿Y si a estos TRO se le añade tecnología? ¿Aportaría valor la eSalud?
En un experimento publicado en el Journal of Clínical Oncology, le facilitaron un tablet a la mitad de los 766 pacientes que participaban. Tenían que reportar semanalmente los síntomas e incidencias. El estudio concluyó con que la calidad de vida de aquellos pacientes que hacían un reporte semanal con la tablet, fue mejor porque se tomaron las medidas oportunas en el momento en que sucedieron los problemas.

Esto propició que, en aquellos pacientes que utilizaban la tablet, se redujesen dosis o se ajustasen los tratamientos de una manera más eficaz, tuvieran una mejor respuesta al tratamiento y una mayor supervivencia.

No solo mejoró la seguridad de esos pacientes sino la eficacia del tratamiento. Es una evidencia de tipo 1, reproducible en cualquier lugar del mundo y demuestra la utilidad de este tipo de herramientas.

Pero estos reportes no se llevan a cabo en la Medicina Asistencial, ¿no?
No. Desde mi punto de vista como oncólogo, me parece mucho tiempo las 3 semanas que hay entre una consulta y otra. Creo que sería necesario articular medidas una llamada telefónica a la semana de una enfermera para preguntar si están las cosas bien o si se ha tomado correctamente la medicación.

A algunos pacientes les explicas cómo tomar los fármacos y los efectos secundarios que pueden producir: náuseas, vómitos, diarreas, bajada de defensas, caída del pelo, descamación… y después, apenas lo recuerdan.

He visto como algunos pacientes empiezan con diarreas, pero como se quieren curar de su cáncer, siguen tomando la medicación –hablo de aquellos casos en los que sabemos que la diarrea está causada por los fármacos prescritos-. Tienen 10 o 15 deposiciones diarias y continúan el tratamiento. Y cuando ya tienen 20 deposiciones diarias acuden a Urgencias. Por eso, es recomendable que haya supervisión continua por el equipo médico.

Creo que es importante para el paciente que el equipo médico y de enfermería sean accesibles a cualquier duda que pueda tener o evento que pueda suceder como consecuencia del tratamiento o de su enfermedad. Esto evita grandes tragedias y ayuda a adaptar el tratamiento a las características del paciente y de la enfermedad. Por eso, hablamos de medicina personalizada y de conseguir el máximo beneficio y la máxima eficacia con el costo de toxicidad menor.

Pero las consultas de oncología están saturadas. Si tienes 30 pacientes, con que le dediques 20 minutos 20 minutos o media hora a un paciente oncológico, ¿cuánto tiempo tienes que estar en el hospital?

Y al día siguiente ocurre lo mismo y no te da tiempo a llamar a los pacientes que trataste la semana anterior. Hacer un seguimiento del paciente requiere planificación y una dotación de recursos humanos y materiales que no hay.

¿Y aparece el síndrome del burn out?
El burn out está muy ligado a este estilo de trabajo: los médicos no vemos el momento de terminar. Además, te llevas los problemas a casa y tienes una presión muy alta todos los días porque estás jugando con la vida y la muerte de las personas. Te vas del hospital con las circunstancias y desgracias particulares de cada paciente.

En casa, intentas darle solución a los problemas que has visto en la consulta, y preparas las sesiones del día siguiente y los comités de tumores. También te lees los papers para actualizarte en los nuevos fármacos.

La oncología es muy vocacional. En 2012, las tasas de supervivencia eran de un 50% en hombres y un 60% en mujeres. Ahora son algo superiores, pero el resto de pacientes se muere. Te llevas a casa el arañazo en el corazoncito después de estar 3 años tratando al paciente aunque le hayas dado lo mejor que has tenido. Esta es una situación de estrés que no viven otras especialidades, que tienen una percepción muchísimo menos dramática o trascendental en la enfermedad del paciente.

Tengo pacientes que se llaman como yo porque traté a su madre cuando estaba embarazada… y le puso mi nombre al niño. Son anécdotas que te sirve para ilustrar el valor humano de esta especialidad. Cada vez que te pones a pensar en la situación de cada uno de los pacientes, vuelves a tener los pies en el suelo. Todos somos vulnerables y todos somos mortales.

Leave A Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *