Mejorar la adherencia terapéutica y la relación médico-paciente con la tecnología #eHealthBilbao

He podido seguir por streaming la jornada #eHealthBilbao y me ha gustado especialmente el enfoque que le ha dado Moisés Pérez Fernández, product manager en Merck Serono, en su mesa redonda “e-diagnóstico, i-consultas”. Explicó como, en dicho laboratorio, están desarrollando diferentes soluciones tecnológicas para pacientes con esclerosis múltiple, como Rebismart, “una herramienta diseñada para ayudar a gestionar esta patología, que intenta entablar un diálogo nuevo entre paciente y clínico”. Esta tecnología permite que el galeno tenga, antes de la consulta, datos de adherencia sobre la terapia que está llevando a cabo el paciente. Probablemente, muchos de nosotros conocíamos Rebismart, pero son interesantes las reflexiones que hay detrás.

La adherencia vista desde el punto de vista de los laboratorios farmacéuticos

Moisés Pérez explicó que el fármaco lleva 18 años en el mercado y matizaba que “se prescribía y administraba con una jeringuilla precargada, que se coloca en un dispositivo manual y se inyectaba a los pacientes. Pero se veía que la adherencia a los tratamientos, en general, no era la adecuada”.

Datos de adherencia en la población

El ponente aclaró que “los laboratorios llevan a cabo ensayos clínicos para comercializar sus fármacos pero es un entorno ‘ideal'”. Y prosigue “a veces, es difícil compararlos con la práctica clínica habitual, con la vida diaria de los pacientes” ya que según el estudio llevado a cabo por el OAT*, en España, la falta de adherencia al tratamiento alcanza hasta al 57% de la población general. En palabras de Pérez Fernández, “ese 57% es la vida diaria de los pacientes”.

Pérez Fernández explicó que la esclerosis múltiple “cursa con brotes a lo largo de la vida del paciente. Los fármacos no curan, pero palian y paralizan, en cierta medida, el avance de la patología. Si somos capaces de parar la enfermedad en un momento dado, seremos capaces de evitar que el paciente continúe su progresión y su deterioro. Pero para ello, el fármaco tiene que hacer su efecto y administrarse”. Con estos datos de adherencia, “el efecto va a ser menor”.

Concretó que, desde el punto de vista del laboratorio farmacéutico, “un fármaco, en ensayo clínico se comporta de una manera, y en la vida real, se comportan de otra”. Con el fin de intentar medir objetivamente como un paciente se administra la medicación, para encontrar las semejanzas entre ensayo clínico y vida real, Merck Serono diseñó Rebismart, un dispositivo electrónico capaz de registrar, en un calendario, el momento en el que el paciente se administraba la medicación y la cantidad que se inyectaba. “De esta manera -explicaba Moisés Pérez- tanto el paciente en su domicilio, como el profesional sanitario en la consulta, eran capaces de ver en un calendario si el paciente cumplía o no con la terapia”.

Entonces, ¿aplicando tecnología seríamos capaces de cambiar los datos de adherencia? 

Rebismart

Rebismart, una herramienta diseñada para gestionar la esclerosis múltiple.

El project manager de Merck Serono explicó que según reveló el Estudio MITRA, “los pacientes cumplían [su tratamiento] por encima del 90% con el dispositivo RebiSmart. Explicaba Moisés Pérez que “podría explicarse con el efecto Gran Hermano: al estar vigilados, la gente hacía cosas distintas”. Además, mencionaba que con el Estudio RELOAD, observaron que “la alta adherencia producía algo beneficioso en los pacientes: brotaban menos. El 60% de los pacientes tratados estuvieron libres de brotes de esta enfermedad a lo largo de 3 años”.

Facilitar la relación médico-paciente

El sistema que engloba el dispositivo Rebismart, envía un cuestionario de la calidad de vida percibida por el paciente. Algo que, junto a los datos de adherencia puede llegar a facilitar la relación médico-paciente, especialmente por las circunstancias que rodean al paciente con esclerosis múltiple: “suelen ir a consulta cada 6 meses o incluso una vez al año, tienen muchas cosas que contar y el neurólogo, muchas preguntas que llevar a cabo”. Que los profesionales médicos dispongan de toda esta información antes de la consulta puede, en cierta medida, ayudar al galeno a optimizar el tiempo que comparte con el paciente y mejorar la calidad de la visita.

*Observatorio de la Adherencia al Tratamiento

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