Romper el círculo vicioso de los síntomas del paciente crónico

Aquellos que me conocen, saben que soy una fiel admiradora del Programa Paciente Experto, de la Universidad de Stanford. Una de sus publicaciones “Tomando control de su salud: guía para el manejo de las enfermedades del corazón, diabetes, asma, bronquitis, enfisema y otros problemas crónicos” responde, en cierta medida, a la eterna pregunta de ¿cómo activar pacientes?

Vayamos a los antecedentes. En la guía, explican que la enfermedad crónica “empieza con un mal funcionamiento a nivel celular”. De esta manera, “es posible que no nos demos cuenta de la enfermedad hasta que se entrometa en nuestra vida causando síntomas”.

Los autores de dicha publicación, argumentan que, aunque las causas biológicas de las enfermedades crónicas sean diferentes, los problemas que causan son similares. El paciente crónico experimenta una serie de síntomas y una pérdida de la condición física o mental: “la enfermedad provoca dolor, falta de respiración, fátiga… pero la enfermedad misma no es la única causa. Cada uno de estos síntomas puede contribuir a la aparición de otros síntomas”. Así mismo, las interacciones de los síntomas empeoran nuestra condición, creando un círculo vicioso. Un ciclo que irá a peor, a menos que encontremos una manera de romperlo.

Guía: "Tomando el control de su salud"

Guía: “Tomando el control de su salud”

En dicha publicación explican que “la mayoría de las personas que tienen enfermedades crónicas sufren de fatiga y falta de energía, y los problemas de sueño son comunes”. También “la depresión puede ser tanto el reflejo de un desequilibrio crónico o recurrente en los químicos del cerebro y el resultante ‘sentimiento de tristeza o pesadumbre’ al tener otras enfermedades crónicas”. Finalmente “tanto la incapacidad y la depresión puede llevar a la pérdida de la autoestima y confianza en sí mismo”.

Lejos de actuar como falsos profetas, los autores de la guía saben que la actitud no puede curar una enfermedad crónica. Sin embargo, “mantener una actitud positiva y ciertas habilidades del manejo personal pueden hacer que sea mucho más fácil vivir con ella”.

Y se hace especial hincapié en que muchas investigaciones “demuestran que la experiencia del dolor, el malestar y la incapacidad puede ser modificada por las circunstancias, creencias, estado de ánimo y atención que les prestamos a los síntomas”. De esta manera, parece ser que “lo que pasa en la mente de una persona es, tan o más importante, que lo que está sucediendo en su cuerpo”.

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